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Los experimentos, llevados a cabo por diferentes científicos a finales el siglo diecinueve y principios del veinte, en cuanto a los fenómenos eléctricos y electromagnéticos, fueron asentando las bases para lo que poco tiempo después, seria una nueva especialidad, primero de la física, y seguidamente de la ingeniería. En 1884, Thomas Alva Edison en sus trabajos para mejorar la lámpara incandescente detecto el fenómeno termoiónico, fenómeno que lleva su nombre. Este hecho daría lugar a la primera válvula electrónica y al nacimiento de la nueva ingeniería.
Esta primera válvula fue el diodo. En 1907, Lee de Forest intentando perfeccionar los receptores telegráficos añadió una rejilla entre el cátodo y el ánodo de un diodo. Con este añadido podía controlar la corriente de paso entre las placas de primitivo diodo, el nuevo elemento recibió el nombre de triodo y fue la base de la electrónica moderna. Hasta el nacimiento de los transistores, e incluso mucho tiempo después, se han utilizado las válvulas termoiónicas para los circuitos electrónicos. Hoy en día todavía se mantiene viva, aunque parece ser que tiene los días contados, algún elemento de esa tecnología, ese elemento es el Tubo de Rayos Catódicos que se utiliza para las pantallas de televisión y otros terminales gráficos y está siendo sustituido por las tecnologías de pantallas de LCD y plasma.
El nacimiento del transistor, ahí por finales de la década de los 50 del siglo XX, que vino a revolucionar la electrónica y como tercera fase de desarrollo tenemos la tecnología de circuitos integrados.
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